Generalmente los extremos no son recomendables y eso es muy cierto en el caso de nuestras finanzas personales o familiares. No es bueno tener muchas deudas pero también es malo no tener ninguna.
Lo anterior tiene su razón en el hecho que resulta conveniente muchas endeudarse si es que eso va a acelerar mi bienestar y por que tal vez las alternativas de inversión pueden ser no tan beneficiosas como tomar una deuda.
En el caso por ejemplo de comprar una casa o departamento con una hipoteca, muchas veces asumir la deuda hipotecaria será beneficioso dado que mis alternativa tal vez sea pagar un alquiler por una casa similar y puede resultar que el mes que puedo pagar de alquiler sea muy similar en costo dinerario a lo que puedo pagar mensualmente por la hipoteca.
La gran diferencia evidentemente lo será el hecho que al término de algunos años podré quedarme con una casa propia cosa que jamás sucederá si alquilo una casa.
No endeudarse en tal supuesto sería por eso un total absurdo.
Distinto es el caso de una deuda de una tarjeta de crédito donde tal vez me comienzo a endeudar para ir a un buen restaurante a almorzar o a darme algún lujo extra. En dichos casos estamos evidentemente ante deudas malas que en todo caso deberemos de saber que tienen esa calidad al tomarlas.
Le recomiendo por eso que haga lo siguiente:
1. Preparar un presupuesto personal o familiar de ingresos y gastos. Basta que tome su computadora o una hoja de papel y ponga en una columna sus ingresos y en otra sus gastos y ya tendrá su presupuesto.
2. En dicho presupuesto divida sus deudas y clasifíquelas en deudas buenas y deudas malas. Siga un poco el parámetro anterior de la hipoteca de la casa. Acá el tema depende de cada caso concreto dado que por ejemplo si tú eres un abogado te va a convenir en gastar y tomar deudas para comprarte tal vez un terno nuevo que pueda darte una mejor imagen en el mercado y conseguir más clientes y con ello ganar más dinero.
3. Haz un plan para pagar las deudas malas. Una vez divididas las deudas concentrate en pagar las que haz calificado como deudas malas, las deudas buenas incluso busca refinanciarlas o aplazar su pago para tratar de pagar cuánto antes esas deudas malas.
4. Asume un compromiso personal de no gastar dinero en deudas malas. Nada de lo que hagas va a servirte si es que acto seguido no tomas acción en lo que te llevó a tu situación actual, evita gastar en cosas absurdas y para ello tu presupuesto te puede servir en ese propósito.

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